De acuerdo a la coyuntura actual sobre el incendio en la Amazonía y en mayor magnitud en la Chiquitanía, muchas veces vemos el problema por un solo lado de la arista, siendo que el problema es más complejo y se viene generando desde largas décadas y siglos atrás…

PhD. Timothy J Killeen, científico ambiental, considera ocho aspectos importantes que individual y conjuntamente contribuyen a la gran tragedia actual que sucede en la Amazonia. En tal sentido extraeré algunas oraciones y/o párrafos más importantes para finalmente realizar un análisis global.

  1. Excepcionalmente este año es más seco que años anteriores, este tipo de eventos solía ocurrir cada diez años. En 1926 se registró el mayor año de incendios, durante una sequía masiva en la Amazonía causada por el fenómeno de El Niño/La Niña.
  2. El cambio climático (CC) está causando en mayor frecuencia e intensidad fases húmedas (la niña) y secas (el niño). Estos eventos extremos solían ocurrir una vez por siglo, sin embargo, debido al CC estos eventos se presentan decenalmente, mismo comportamiento ocurre con los eventos de escala decenal que pasaron a ocurrir cada dos a cinco años. En tal sentido, consideren que el evento extremo es causado por el cambio climático global que es inducido por el hombre.
  3. Los sistemas de producción predominantes en la Amazonía, utilizan como herramienta de gestión el fuego tanto agricultores como ganaderos. Cada año existen los chaqueos (incendios para habilitar áreas de cultivo) que generalmente ocurren entre julio y septiembre, pero pocos se dan cuenta porque los mismos se limitan a las áreas agrícolas. El problema es cuando ocurre en años de sequía, los incendios agrícolas no son controlados y escapan al bosque convirtiéndose en incendios forestales, quemando cientos de hectáreas de bosque natural. Históricamente según Timothy Killeen, la mayoría de los incendios forestales han sido incendios de baja intensidad, causando daños mínimos a las poblaciones arbóreas, posibilitando la recuperación por sí mismos, debido a la presencia de muchos árboles resistentes al fuego, como es el caso particular del ecosistema Bosque Seco Chiquitano. Estos incendios forestales no deben ser recurrentes, de lo contrario podría conducir al colapso del ecosistema forestal.
  4. El aprovechamiento forestal genera la condición para que se produzcan incendios forestales más intensos y extensos. La tala selectiva es el tipo más común de tala en la Amazonía y la Chiquitania. A pesar de que esta práctica puede resultar sostenible adoptando ciertas condiciones como: largos ciclos de cosecha, diámetros mínimos de corte, entre otros; generan una bastante cantidad de leña, siendo propenso a un incendio forestal que arde con mucha más intensidad en un bosque recién talado, matando muchos más árboles del bosque natural.
  5. La actividad agrícola y la especulación de la tierra resultan en la deforestación. La agropecuaria es la actividad más importante en la Amazonía y Chiquitania que incluye a la ganadería y la agricultura a pequeña y gran escala. La agropecuaria aumenta el valor comercial de la tierra, lo que impulsa la deforestación en la frontera agrícola donde los pioneros adquieren tierras forestales, legalmente o no, y las desmontan para crear estancias ganaderas o agrícolas.
  6. El impacto de las políticas y los mercados en la expansión agrícola. En busca del crecimiento económico del departamento, la mayor deforestación en Bolivia ocurre en Santa Cruz (más del 80%) y es apoyada por políticas públicas y privadas que tienen un profundo apoyo a nivel local, regional y nacional.
  7. La deforestación y los incendios están aumentando una vez más en toda la Amazonía. Diferentes medidas sociales, económicas, políticas convergen a una de muchas otras causas de deforestación en la Amazonía Andina (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y la Amazonía Brasileña. Según Timothy Killeen, en Brasil, el pico de este año es el resultado de cambio de gobierno, en Colombia, es una consecuencia inesperada del acuerdo de paz, mientras que en Ecuador y Perú se debe a un fenómeno migratorio a largo plazo. En Bolivia, también forma parte de una larga historia de migración interna y desarrollo empresarial.
  8. Muchos modelos climáticos globales nos están advirtiendo que podemos estar a un punto de inflexión y las sinergias entre la deforestación, el cambio climático, la sequía y los incendios forestales podrían hacer que la Amazonía pasara rápidamente de ser un ecosistema de selva tropical a un ecosistema de sabana (Killeen, 2019). Estos modelos nos anuncian que a medida que desaparezca la cobertura forestal en la Amazonía (debajo del 75%) las lluvias disminuirán tanto en cantidad como en regularidad. En caso ocurra una desaparición masiva de la selva amazónica también existirá una reducción dramática en el volumen de agua reciclada y exportada desde la Amazonía hacía el sur del continente, conduciendo a un colapso de los sistemas de producción agrícola de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina; siendo está solo una hipótesis, pudiendo cumplirse o no.

En tal sentido, deberíamos preguntarnos que resolver el dilema de la deforestación/incendio forestal/cambio climático no será fácil ni rápido. Tomando las palabras del experto ambiental Killeen, menciona que ni Jair Bolsonaro, Evo Morales, Emmanuel Macron o Donald Trump podrán hacerlo. Las cosas cambiarán sólo cuando todos los habitantes del planeta decidamos abordar la cuestión del cambio climático con políticas serias que generen incentivos económicos reales para conservar los bosques.

De igual manera, para cambiar los sistemas de producción se va a requerir mayores recursos para incidir y/o modificar en el comportamiento de las personas que usan el fuego y la deforestación como parte de su sistema de producción agrícola. Igualmente requerirá reformas muy difíciles en los sistemas legales y regulatorios que rigen el uso y la tenencia de la tierra, sin olvidarnos de uno de los aspectos claves, el cambio de una cultura que acepta la corrupción como un comportamiento humano normal e inevitable.

Tengo fe que aún estamos a tiempo en cambiar estructuras mentales y hábitos de consumo para mitigar los impactos ambientales que gran daño le causan a ecosistemas en los que vivimos. En muy poco tiempo, volverán las lluvias y los incendios forestales se apagarán y muy probablemente nos olvidemos de este tipo de impactos globales, hasta una siguiente sequía que podría ocurrir dentro de cuatro a seis años. No esperemos llegar a un punto de inflexión del funcionamiento del ecosistema amazónico, ya que si llegamos a ese punto será tarde.

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